No es falta de fe
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"Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago." — Romanos 7:18-19 (RVR1960)
Esto lo escribió Pablo. El apóstol. El que plantó iglesias, el que escribió buena parte de las cartas del Nuevo Testamento, el que dijo "para mí el vivir es Cristo" (Filipenses 1:21).
Muchos lo leen como la lucha de un creyente — escrita desde adentro de su fe.
Eso dice algo importante antes de comenzar este sendero: la lucha con lo que te domina no es evidencia de que tu fe es falsa o insuficiente. Es evidencia de que eres humano.
La mentira que mantiene callada a la iglesia
Hay una teología no declarada que circula en muchos ambientes de fe — nunca se predica en voz alta, pero se respira en los pasillos:
El creyente verdadero no tiene adicciones. El que ora de verdad puede dejarlo. El que recae es porque no quiso lo suficiente. El que sigue consumiendo es porque le importa más el vicio que Dios.
Esa cadena de ideas produce una sola cosa: personas que luchan con adicciones en silencio absoluto, porque admitirlo en la iglesia se siente como confesar que Dios no les funciona.
Y el silencio alimenta el aislamiento. Y el aislamiento alimenta el consumo. Y el consumo alimenta la culpa. Y la culpa alimenta el silencio.
El ciclo no se rompe con más vergüenza. Se rompe con verdad.
Lo que la adicción no es
No es debilidad moral. No es falta de carácter. No es señal de que Dios te abandonó o de que tú abandonaste a Dios.
La adicción es un patrón de comportamiento compulsivo — hacia una sustancia o una conducta — que continúa a pesar de consecuencias negativas. Tiene componentes neurológicos reales: el cerebro aprende a depender de lo que la sustancia produce, y esa dependencia no desaparece con una decisión de voluntad sola.
Eso no significa que la fe no importa. Significa que la fe opera junto a otros recursos — no en lugar de ellos.
Lo que este sendero es — y lo que no es
Este sendero no es tratamiento para adicciones. No reemplaza la atención de un profesional especializado — y si en algún punto del recorrido reconoces que necesitas ese apoyo, el módulo 7 de este sendero te acompañará específicamente en esa decisión.
Lo que sí hace es crear un espacio para nombrar lo que está pasando, entender qué hay debajo, y comenzar a caminar hacia una libertad que no dependa solo de que la voluntad aguante.
Y comienza aquí — con esto: lo que te pasa no es falta de fe. Es una batalla real que merece ser peleada con todos los recursos disponibles.
Si consumes alcohol, pastillas u otras drogas a diario, no dejes de golpe sin hablar con un médico: la abstinencia de algunas sustancias puede ser peligrosa. Si alguien tiene una sobredosis o está en peligro: 911. Si piensas en hacerte daño: 988 (llamada o texto, atiende en español). Y si eres menor de edad, habla con un adulto de confianza: no tienes que salir de esto solo.
Preguntas para explorar:
¿Cuánto tiempo llevas cargando esto en silencio — sin que nadie en tu comunidad de fe lo sepa del todo?
¿Qué has creído sobre ti mismo y sobre tu fe a partir de esta lucha?
¿Hay alguien en tu vida que sabe lo que está pasando — o estás cargando esto completamente solo?